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100 lecciones de una emprendedora Cap. 6 - Querer hacer y tener que hacer

 

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Bienvenidos a 100 lecciones de una emprendedora, podcast de AnniQ y Spin Quantum Tech para todos los emprendedores y empresarios, que como yo, hemos decidido hacer un cambio en nuestros paradigmas.

Soy Ivonne Bernier P. y en mi vida pasada fui empresaria en un mundo tradicional y ahora soy emprendedora en un mundo totalmente digital donde todo el tiempo hay que estar innovando en la forma de presentar un producto o servicio, donde crecer linealmente no es la opción y donde se espera que el producto (algoritmos diseñados en la plataforma de Anniq), den las respuestas esperadas y las predicciones acertadas, donde pivotear y validar con el cliente el diseño es la base para seguir adelante. 

Lección 6: Querer hacer y tener que hacer. 

En mi pasión por servir, hoy quiero comentarle mis experiencias con respecto a todo lo que se logra con el QUERER HACER y las oportunidades que se pierden con el TENER QUE HACER 

En los podcasts anteriores, les he comentado una serie de experiencia de diferentes tipos, hoy quiero que reflexionemos sobre la importancia mental de estas dos palabras: querer y tener 

Querer hacer las cosas, es el pensamiento que tienen las mentes triunfadoras, las personas que se esfuerzan por llegar a la cima, por estudiar todos los días, por aprender algo nuevo, son las personas que aman lo que hacen y como lo aman demasiado, siempre están optimistas y positivos y ante las adversidades no se rinden, sino que buscan oportunidades para mejorar y salir adelante. 

Tener que hacer las cosas, es el pensamiento del mediocre de la persona que le tocó hacer esto o aquello, la que se queda por años en su pequeña zona de confort, porque salirse, qué pereza, hay que esforzarse, hay que competir con otros, hay que mejorar. 

Siempre encontraremos en nuestras vidas a estos dos tipos de personas, unas con gran actitud para el cambio y otras en las que el cambio no está dentro de sus fortalezas.  

Empezar mi propio negocio por allá en los años 80 lo hice porque quería, estaba convencida de que podía hacerlo, me apasionaba la investigación, en especial todo lo referente al maravilloso mundo de los microrganismos y por la pasión de servir a la industria detectando los bichos que podrían causar problemas en los diferentes alimentos. Quería trabajar en lo que me gustaba y sin pensarlo dos veces me lance al mundo empresarial, claro que en esa época las cosas eran diferentes, realmente se podía trabajar sin muchas restricciones y la carga tributaria era menor a la de hoy en día. 

Al comienzo y como a muchos de los empresarios de esa época que iniciamos un negocio, lo hacíamos a pulso y trabajando cada día, hasta cuando raye el sol (ese es uno de mis dichos), éramos o la mujer maravilla o Superman, haciendo de todo en el negocio. Uno empieza solo como dueño con un sueño de hacer algo grande que ayude a los demás. Por ese sueño no importa el cansancio, ni las lágrimas, ni los sacrificios personales y ante los estrellones y caídas, uno se levanta de inmediato, se sacude y si se raspó las rodillas, se las limpia con un poco de saliva y sigue caminando, no se queda a llorar ni a lamentarse, porque para eso no hay tiempo. 

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A medida que el negocio crece y el día se queda corto para hacer todo lo planeado, empieza la etapa de encontrar personas que quieran trabajar con pasión y no por el consabido es que “me toca”. 

 En esta etapa de mi vida aprendí y aún sigo aprendiendo esa diferencia entre el querer hacer y el tener que hacer. Yo siempre pensaba que a todas las personas nos gustaban hacer las cosas por ese gusto, por la satisfacción, por la felicidad que se siente terminar un trabajo bien hecho, por recorrer cada día ese km de más; pero descubrí que hay muchas personas que hacen algo es porque les toca. 

Cuando toca hacer algo, y más en el trabajo, la verdad, las personas lo hacen sin mucho entusiasmo, no le ponen ese granito de amor, no recorren ese km de más; no se esfuerzan lo suficiente para que todo salga perfecto, y sin querer queriendo el trabajo se convierte en un lastre que agobia a la persona hasta llevarla al estrés, la depresión y al fracaso constante. 

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A lo largo de mi vida he conocido muchas personas de ambos tipos: las que querían y a las que les tocaba hacer. Y aprendí de los que quieren hacer las cosas: la excelencia, porque: 

  1. Cuando se hacen las cosas con pasión, hay satisfacción personal, valoración por la excelencia y mejor calidad de vida,  
  2. Se cumple con los objetivos propuestos, visualizando los resultados de cada uno 
  3. Se vive convencido de que las cosas se pueden hacer, sin importar las circunstancias 
  4. Se levanta ante los fracasos, aprendiendo de los errores para no volver a cometerlos 
  5. Se supera uno diariamente. 

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Y de los que les toca hacer algo, aprendí que son personas que culpan a los demás por todo lo que les pasa, y no se dan cuenta de que son ellos mismos los que atraen todo, porque 

  1. Viven sin pasión, amargados y siempre buscando excusas para no hacer las cosas 
  2. Con mediocres, uno más del montón 
  3. Prima para ellos la ley del menor esfuerzo en todo 
  4. Se quedan estancados y siempre dicen que no son valorados 
  5. Viven en carencia completa quejándose de todo y por todo 

Recuerdo en mi negocio, un día entrevistando a varias personas para el cargo de auxiliar: al preguntar por qué querían ser auxiliares: una me contesto fríamente que lo hace porque le toca y al seguir indagando sobre lo que quería hacer en un futuro, su respuesta fue “yo hago lo que usted mande”. La otra persona que aspiraba al cargo tuvo una repuesta muy diferente, me explico que querían una oportunidad de trabajo en lo que fuera, para poder pagarse los estudios técnicos para seguir adelante en su vida; a esa persona con un propósito le brindé la oportunidad y no solo obtuvo su título de técnico sino también el profesional y estuvo trabajando conmigo casi 20 años. 

A veces nos toca hacer cosas, pero cuando hay un propósito de vida que se quiere alcanzar, esta oportunidad se convierte en un primer escalón que hay que subir para ascender y llegar a la cima. Dar esta oportunidad a una persona que la necesitaba porque quería salir adelante, sentí que le estaba devolviendo al universo, la oportunidad que me dio recién graduada de empezar a ser docente de microbiología, trabajo que fue la base para montar mi negocio, ya que me dio no solo la oportunidad de aprender e investigar, sino de ahorrar para comprar los equipos y demás cosas que necesitaba para iniciar. 

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Desde que estaba estudiando biología marina, mi sueño era al graduarme, trabajar en investigación en un laboratorio submarino, de ese sueño que era mi Querer, pude hacer investigación y tener mi propio laboratorio, claro que en tierra y muy alejado del mar, 2 de 3 sueños cumplidos a satisfacción por tener desde el comienzo ese propósito de vida, por colocarle toda la pasión a lo que me gustaba y por recorrer todos los días ese km de más. 

Hoy, y sin dejar la microbiología de lado, sigo estudiando y trabajando en otro mundo diferente que ha empezado apasionarme y es de la computación cuántica, tratando de entender los algoritmos que me ayuden simulando moléculas para, aún sigo estudiando para encontrar eso a lo que dedicaré los últimos años de vida 

Aún tengo contacto con personas que, aunque tienen 10 o 15 años menos que yo, sigo quejándose de todo y aun a esta edad hacen las cosas porque les Toca. Y la verdad me da tristeza que sigan con la mentalidad de carencia y no de abundancia. 

En mi opinión, esta es la diferencia entre hacer las cosas por amor y pasión y el hacerlas porque Toca, entre tener una mente triunfadora o ser mediocre. La abundancia llega siempre con un trabajo bien hecho, el éxito viene detrás. La carencia solo trae inconformidad, mediocridad y angustia. 

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En el pasado, presente y futuro, la excelencia seguirá siendo perseguida por todos, bueno o por lo menos por las personas que quieren salir adelante, que visualizan un futuro y constantemente están retándose y retando a los demás. Igual en todos los tiempos existirán personas que seguirán con su carga de que me toca hacer las cosas, quejándose y amargadas porque siguen en el mismo ciclo de rutinas, sin cambiar la actitud ni salir de la zona de confort en la que se encuentran.  

Por el momento seguiré con mi mente triunfadora, estudiando para ser cada día mejor y poder ayudar a los demás. Espero que con lo que estoy aprendiendo pueda primero entender para luego desarrollar los algoritmos que me ayuden en mi proyecto de simulación de moléculas 

Me gustaría escuchar tus comentarios al respecto, cómo te toco manejar a las personas que hacían todo porque les toca, qué experiencias nos puedes compartir. 

Los invito a que nos sigan en www.anniq.ai y en nuestras redes sociales

              

Gracias y hasta la próxima!! 

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